Mejor imposible. Colores, chocolate, velas de letras y pepitas para comer antes de picar la torta. Acompañado de todos los niños del colegio, Arturo bajo su corona de cumplañero, Federico y yo como visitantes, cantamos "Happy Birthday" y "Cumpleaños Feliz". Al llegar a casa busqué las fotos del año pasado, Arturo era un bebé a quien aún no se le había estirado el cuello, y Federico a dos días de nacer. Nuevamente, me sorprende el paso del tiempo.
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